Los 8 Síntomas del Dolor de Cabeza

El dolor de cabeza presenta varios síntomas, por lo general. Evidentemente, el más común es el propio dolor, sin embargo, suele venir acompañado -o precedido- de otras molestias que merece la pena tener en cuenta. Se explican a continuación.

 

1. Dolor

El dolor presente en las cefaleas tiene unas características distintas dependiendo del tipo de dolor de cabeza del que se trate.  

Según el lugar de la cabeza donde se produzca puede ser:

A.-Hemicraneal: Si afecta a una mitad completa del cráneo, como en el caso de las migrañas. 

B.-Frontorbitaria: Si la región donde se localiza el dolor es en uno de los ojos y en sus alrededores como en el caso de la cefalea en racimos.

C.-Occipital: Si estar localizado sobre todo en la nuca, como en el caso de la cefalea tensional, aunque en estos casos es frecuente que la sensación dolorosa se desplace hacia adelante dándonos la sensación de que una cinta nos oprimiera en la cabeza.

La sensación dolorosa puede ser moderada o muy intensa. Puede tratarse de un dolor de tipo sordo, es decir, no demasiado intenso pero continúo y molesto. O bien puede ser un dolor agudo, punzante, que en ocasiones se vuelve más intenso dándonos la sensación de que nos “pincharan” con algo. También puede tratarse de un dolor de tipo pulsátil, en el que tuviéramos la impresión de que nos latiera la cabeza.


2. Alteraciones visuales

Este tipo de alteraciones suelen producirse sobre todo en la fase de “aura” de las migrañas, en la que la persona enferma suele referir algunas anomalías visuales. Suelen estar presentes mientras tiene lugar la fase de “aura”, resolviéndose después sin dejar secuelas. Algunas de las más frecuentes son: 

- Escotomas: Son defectos dentro del campo visual. Es decir, dentro del espacio que nuestros ojos son capaces de ver aparece una zona oscura, en la que no somos capaces de distinguir lo que allí hay, cosa que previamente sí hacíamos.

- Fotopsias: Aparecen luces centelleantes desplazándose por el campo visual.

- Visión borrosa: Se produce cuando la persona afectada es incapaz de distinguir nítidamente los objetos. 

 

3. Alteraciones sensitivas

También suelen producirse en el dolor de cabeza de tipo migrañoso, en el que la persona afectada suele notar un hormigueo por la lengua, labios, mejillas y que puede trasladarse a los brazos.


4. Alteraciones motoras

Muy raramente, las migrañas pueden acompañarse de alguna alteración de tipo motriz, como puede ser la dificultad para hablar o debilidad al realizar algunos movimientos.


5. Náuseas y vómitos

En ocasiones, las migrañas durante la fase dolorosa pueden ir acompañadas de náuseas y vómitos, aunque este síntoma no es específico de éste tipo de cefalea primaria, ya que algunas de las secundarias, como en el caso de la meningitis por ejemplo, pueden conllevar estos síntomas.


6. Aumento de la sensibilidad a la luz y al sonido

Denominados fotofobia (a la luz) y fonofobia (al sonido), son dos síntomas característicos que pueden acompañar a las migrañas y a las cefaleas en racimo durante su fase dolorosa, aumentado la intensidad del dolor percibido por el enfermo.


7. Síntomas vegetativos locales

El sistema nervioso vegetativo es el que regula las funciones que nosotros no controlamos voluntariamente, como puede ser la fuerza con la que el corazón se contrae o la dilatación de los vasos sanguíneos. 

En el caso de las cefaleas en racimo, suelen aparecer síntomas vegetativos que afectan a la región en la que se encuentra el ojo afectado, como pueden ser el lagrimeo o el enrojecimiento del ojo, aunque también puede producirse una mayor secreción de moco por la nariz, llegando incluso a congestionarla, o una mayor sudoración.


8. Asociada a otras patologías

Cuando la cefalea es de tipo secundario, es decir, hay otra enfermedad o causa que justifique su existencia, es normal que la cefalea aparezca como un síntoma de la enfermedad desencadenante, por lo que puede aparecer conjuntamente a otros signos según su causa.

Por ejemplo, en los casos de gripe, es frecuente encontrar la cefalea junto a malestar general o fiebre entre otros. Si se tratara de una cefalea producida por una lesión cervical, podríamos verla asociada a síntomas tales como mareos o rigidez en el cuello.

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